Padre celestial, eres digno de alabanzas, dede el amanecer al anochecer.  Y sin embargo, yo raramente hago el esfuerzo para meditar en ti y en responderte en alabanzas. Perdoname Señor. Gracias porque tú no eres un principio desapasionado del universo, si no que eres mi amado Padre, ahora y siempre, en el nombre de tu hijo Jesús.

Amen.

 

Tags: ,
Deja una Respuesta